A sólo metros de la llegada a la isla de Chiloé se encu

entra la pequeña localidad de Chacao, fundado en el año 1567, muchas veces ignorado por los miles de turistas que ingresan a la isla año tras año.
En una gris tarde de invierno, camino a Castro me desvié para

dejar imágenes de este singular poblado que vive básicamente de productos del mar y del turismo.
Por su calle principal rápidamente te encuentras con la plaza en donde frente a ella destaca la iglesia de Chacao, en medio de su restauración, y a mano izquierda una singular construcción característica de la zona, en donde funciona una cocinería y a la vez una sala de ventas de artesanía. Se veía todo en calma, se respiraba tranquilidad, sólo a un costado de la iglesia un señor de unos 55 años no me quita la vista de encima, siguiendo a cada momento cada uno de mis movimientos.

Siguiendo con mi recorrido turístico-cultural, la iglesia construida en el año 1710, es característica de la isla sin ser

delas más grandes, compuesta por dos torres, en su interior la adornan diversas imágenes de Vírgenes, Santos y de Jesús.
Media iglesia se encuentra desarmada, producto de su reconstrucción, y el recambio de maderas. Mudo testigo de esto, es la añosa campana que descansa en el piso de la iglesia contando los minutos para ubicarse en su torre y cumplir su noble función de ser parte del llamado de los fieles cada domingo.
Me hubiese gustado poder conversar con alguien a cargo de la restauración, pero no había nadie. La iglesia estaba abierta, pero era como esas películas del día después del holocausto no había nadie, sólo permanecía ese señor observándome que quizás se decía.... Vaya, Vaya otro turista perdido....
Las fotos están en buena resolución y pueden ser ampliadas.